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Guayaquil Restaurantes

Guayaquil Restaurantes

Una visita a Guayaquil no es completa sin ir al menos a uno de estos restaurantes de comida típica ecuatoriana.

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(Dir.: Pedro Carbo y Roca)
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(Malecon y Junin)
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(Junin y Cordova)
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(Malecon y Victor Manuel Rendon)
Coppelia - Restaurantes en Guayaquil
(9 de Octubre y Pedro Carbo)
El Cocolon - Restaurantes en Guayaquil
(Pedro Carbo y Velez)
El Mariscon - Restaurantes y Guayaquil
(Luque 138 y Pedro Carbo)
El Nato - Restaurantes y Guayaquil
(Luque y Pichincha)
Sweet & Coffee - Restaurantes y Guayaquil
(Malecon 2000 Galeria C - 30)
Russo - Restaurantes y Guayaquil
(Chile y Luque)

 

 

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Hecho en Guayaquil

 

Dulceria Guayaquil

 

Ahora ya es normal en cuadras céntricas y en los barrios más poblados de la ciudad, encontrar cadenas locales de gastronomía para todos los gustos. Conozcamos a algunas de ellas y a sus artífices.

Dolupa
Como preparados en casa

En 1952, Dora Luque de Pareja (de allí el acrónimo Dolupa) fundó su pastelería y dulcería. Ella inició su actividad con la fabricación y distribución de enrollados de manjar blanco, los cuales se hicieron famosos en Guayaquil, apetecidos por su calidad y sabor casero. De allí que, por historia y permanencia, la dulcería Dolupa es pionera en la fabricación de tortas, postres y dulces.

 

En 1985, Dora Luque se retiró y el negocio se lo cedió a su sobrino Belisario Luque Marriott. “Personalmente con mis colaboradores me he encargado de mantener esa calidad y esa misma tradición, creciendo a la vez, hasta llegar a la gran variedad de productos que ofrecemos en la actualidad. Gracias al esfuerzo de todos los que conformamos esta compañía, y a nuestros clientes, Dolupa se ha ido expandiendo, hasta llegar a conformarse en la cadena que es actualmente”, comenta orgulloso Belisario.

Con 17 locales (abrirán próximamente otro en la ciudad de Milagro con la modalidad de franquicia), Dolupa ha sabido explotar el negocio de las tortas para cumpleaños.

“Estamos franquiciando Dolupa Express, que son locales bien surtidos y de fácil acceso que ya están funcionando en Guayaquil con muy buenos resultados. La atención allí es rápida: la gestión de compra no debe durar más de diez minutos. Lo importante para nosotros es estar siempre atento a las necesidades y exigencias de nuestros clientes, que son quienes marcan el rumbo de la empresa”, destaca Belisario. Si es dulcero, las aproximadamente cincuenta variedades de Dolupa son una excelente opción.

 

Puerto Moro
Pioneros al carbón

La cadena de restaurantes Puerto Moro nació hace cuatro años. Sus aproximadamente cien platos han cautivado a muchos; actualmente tiene cinco locales (el último fue inaugurado hace poco en el centro de Guayaquil). Los hermanos Luis y Mauricio Aguirre fueron los pioneros en el posicionamiento de la comida típica al carbón con un toque gourmet.

Parte del éxito de Puerto Moro es que sus instalaciones acogen no solo a ejecutivos, sino que familias acuden en gran número y se celebran fiestas de cumpleaños también. “Una vez posicionado el primer local de Puerto Moro en Urdesa, nuestra principal atención estuvo enmarcada directamente en mejorar la atención al cliente. A partir de allí, el resto fue por añadidura. Aprendemos todos los días”, dice Mauricio Aguirre.

El pequeño local con el que empezaron en el 2007, que se llamaba Cafetería Sucos y donde se preparaban jugos, batidos, sándwiches y piqueos típicos, quedó corto. A medida que pasaba el tiempo los propietarios fueron madurando y complementando el negocio, y comenzaron a preparar platos a la carta, bien servidos en cantidad y sabor, como los Suco Pollo y Suco Lomito con diferentes tipos de salsas y acompañamientos como moritos, garbanzos, ensaladas.

Los hermanos Aguirre son muy conocidos en las noches de farra guayaquileña al ser dueños de otros locales como bares y discotecas, unos en funcionamiento, otros ya cerrados, pero esto no los ha parado. Su juventud los impulsa a seguir trabajando para expandir sus negocios como Puerto Moro, ya que se les ha ‘metido entre ceja y ceja’ llevar sus especialidades a todos los rincones de Guayaquil, al proyectar este año el servicio a domicilio en todos los locales.

 

Sweet & Coffee
Un éxito muy dulce

La cadena de cafeterías Sweet & Coffee nació en 1997 y fue una inspiración que surgió del amor de los esposos Soledad Hanna, gerenta de producción, y Richard Peet, gerente general.

Richard Peet cuenta que Soledad le preparaba sus dulces favoritos desde que eran novios. “Fue entonces que al casarnos hicimos este proyecto realidad, por lo que decidimos abrir el primer local de Sweet & Coffee en el centro comercial Mall del Sol junto con un equipo de quince personas”.

“Todavía mantenemos en nuestro menú aquellos clásicos que se convirtieron en los preferidos de nuestros clientes como la torta mojada de chocolate, el cheese cake de frutilla o el dulce de tres leches; en el caso de las bebidas, el cappuccino o nuestro delicioso espresso. Al día de hoy, entre bebidas, dulces y productos de sal, llegamos a tener más de 70 productos diferentes con los que buscamos satisfacer la diversidad de gustos de los consumidores”, enfatiza.

Peet piensa que la clave del éxito de este negocio ha sido enfocarse principalmente en la satisfacción de sus clientes y en esos pequeños detalles que se presentan en el servicio. “Ofrecemos productos de alta calidad, pero nuestra diferenciación principal se centra en la calidez y la estandarización con la que los clientes son atendidos sin importar cuál local decidan visitar”, comenta.

Sweet & Coffee actualmente posee 37 locales en Guayaquil y 13 en la ciudad de Quito.

En un mediano plazo estiman contar con 100 locales a nivel nacional, incrementar su presencia en otras provincias del país y fuera de este.

 

Cocolón
Al rescate de la identidad nacional

El monstruo de los Andes, El náufrago y El lomo cara de tuco no son los nombres de seres extraños y gigantes. Así se llaman algunos de los platos que se encuentran en el menú del restaurante Cocolón. La respuesta al porqué de los nombres está en el primer punto de la estrategia de marketing inicial del local: porciones grandes, precio justo y buen ambiente. El concepto del restaurante fue una idea compartida por Juan Javier Jijón, Jaime Baquerizo, Guillermo López y Agustín Febres-Cordero en octubre del 2007.

“El mercado de comida típica era muy limitado en Guayaquil, había muy pocos lugares que ofrecieran comida nacional en un ambiente agradable para compartir con familia o amigos”, recuerda Agustín. “Así que un grupo de socios, quienes veníamos de distintas ramas de negocio, nos juntamos. La idea se basó en una propuesta original que rescatara nuestra identidad de ecuatorianos desde el momento que ingresaran al local hasta en cómo nombraríamos los platos”, agrega.

El primer lugar que abrieron se ubicó en la avenida principal de Entre Ríos. Actualmente, Cocolón tiene dos locales más: en el centro de la ciudad, frente a la plaza Rocafuerte, y en el norte, en Plaza Orellana, en la av. Francisco de Orellana.

“Muchos de los platos son creaciones nuestras tomando como base platos típicos, estos tienen una muy buena acogida por su sabor, presentación y originalidad”, detalla Febres-Cordero. Su siguiente paso en la expansión del negocio es fortalecer y perfeccionar su operación de manera que les permita automatizar procesos y tentativamente dar el salto a otras ciudades. “Conceptualizamos el negocio desde el primer momento de manera que se pueda expandir correctamente”.

 

Domremi
Dulzura par el cliente

Esta pastelería lleva su nombre en honor al pueblo natal de la santa francesa Juana de Arco y abrió su primer local en noviembre del 2002 en Urdesa (Víctor Emilio Estrada 630 y Ficus), en el domicilio de la familia Neira. A medida que el negocio fue creciendo, la casa se transformó. Actualmente, Domremi está también en la galería comercial del Sonesta Hotel Shopping y en Córdova y Junín, en el centro de Guayaquil, además de haber inaugurado en el 2012 una isla en City Mall. ¿Qué los ayudó a expandirse? La atención personalizada y el servicio a domicilio.

“Comenzamos por estar siempre involucrados en la atención al público y en el control de calidad, y en ofrecer el servicio a domicilio a las empresas de Urdesa; con el tiempo se creó la necesidad de tener otro local, para abarcar el mercado de compañías y bancos”, explica Francisco Neira, encargado de la publicidad. Le han dado importancia, asimismo, al mantenimiento de sus cuentas en redes sociales, Pastelería-Domremi en Facebook y @DomremiEcuador en Twitter. Su hermano Daniel es quien dedica gran parte del día a visitar los locales para revisar la variedad y la decoración de los productos, saber cuáles tienen mayor preferencia, constatar la limpieza del lugar, evaluar la atención que brinda el personal y hablar con los clientes. Ese acercamiento les da una excelente retroalimentación. “Queríamos marcar la diferencia tanto en el producto como en el precio”, dice Francisco. Su madre, Cecilia Arias de Neira, está a cargo de la producción y del control de calidad.

 

Pique & Pase
Especializados en la tradición

Los platos servidos en los restaurantes Pique & Pase lucen de maravilla. Pero estos locales buscan vender algo más que alimentos. “Queremos, sobre todo, que la gente hable de la experiencia que significa comer aquí”, indica Max Loayza, presidente de esta cadena de restaurantes especializada en platos que tienen como base el arroz con menestra de lenteja y de fréjol.

Ese sabor tan típico ha provocado que el Pique & Pase se ubique en la conciencia gastronómica de los guayaquileños, el cual comenzó allá por 1970, cuando abrieron una pequeña fuente de soda en Alejo Lascano y Carchi (aún la matriz), próximo a un bazar también propiedad de la familia. “El significado del nombre era ‘pique en el bar y pase al bazar’”, explica Loayza, destacando que tal iniciativa fue de sus padres.

La expansión de este negocio familiar, que Loayza ha liderado por 25 años, ocurrió en el 2010, cuando abrieron dos sucursales propias (Urdesa Central y La Piazza Los Ceibos), mientras que al año siguiente inauguraron cuatro restaurantes más (Aventura Plaza, La Piazza Samborondón, Mall del Sur y Village Plaza Samborondón), con lo cual incrementaron su personal de 50 a 150 empleados.

Para tal crecimiento han procurado que el producto sea el mismo en todos los locales, añadiendo siempre “una atención excelente y un ambiente agradable”, señala Loayza sobre esa fórmula que el Pique & Pase busca ofrecer a sus clientes.

Ahora están planeando una nueva expansión, pero con franquicias. “Tenemos solicitudes de todo el país, y también del extranjero. Buscamos inversionistas, pero nosotros mantendremos el control del producto”. Porque el Pique & Pase quiere darle esa garantía de sabor a los guayaquileños.

 

Pasteles y compañía
Su jefe: el paladar de sus clientes

En 1984 con un pastelero, panadero, ayudante de pastelería, ayudante de cocina, cajera y administradora se inaugura el primer local de Pasteles y Compañía en el c.c. Policentro. El mentor: Julio Torres Romero, el cual contó con el respaldo de su esposa Mariana Molestina de Torres (+).

Su hija, Anita Torres (foto) es la accionista y directora de publicidad y marketing, cuenta que la idea surge porque se buscaba un negocio alternativo de producción nacional que se abastezca con materia prima local. “En ese entonces, algunos de los productos fueron elaborados con fórmulas brasileñas e insumos locales, porque fue un pastelero de ese país quien nos asesoró, más la mayoría de los productos preferidos de nuestro medio. Años más tarde, con el ingreso de mi hermano Julio Torres Molestina, accionista y gerente general, nuestra empresa diversificó sus productos para atender las preferencias de los clientes”, dice Anita.

Hoy, Pasteles y Compañía posee una planta de elaboración para sus productos y diez locales de expendio ubicados en la ciudad.

Para Anita, el secreto de su éxito ha sido elaborar productos que sean un deleite para el paladar, cuidando elaborarlos con los mejores y más sanos ingredientes. Además del mejoramiento continuo para lograr variedad, innovación, calidad, rapidez y exactitud. “Esto se complementa con la buena actitud, presencia y cordialidad de nuestro personal”, señala.

Ahora se enfocan a la pastelería dulce y salada, panadería y sanduchería, productos que los venden acompañados de café y refrescos.nbsp;

 

Frutabar
Sabor de boca en boca

Rodolfo Calderón y Fabrizio Semiglia son diseñador gráfico e ingeniero comercial, respectivamente. Pero, sobre todo, amantes de la playa y las olas. Es precisamente esta pasión por lo rústico e informal lo que se encuentra plasmado en el menú y en la decoración de cada uno de los tres locales de Frutabar en Guayaquil.

“La idea del negocio de jugos ya estaba en el aire, pero teníamos que acompañarlo de algo adicional que complementara”, recuerda Rodolfo. “Así comenzamos con el sándwich de pollo, que hasta el día de hoy es un éxito para nosotros, y con unos aderezos muy originales”, agrega. En ese tiempo la popularidad del restaurante, cuyo primer local se abrió en Urdesa el 7 de julio del 2000, creció completamente ajena a las actuales estrategias de marketing digital. “Al principio la gente se enteró de Frutabar de boca en boca porque no había esto de las redes sociales”, comenta Rodolfo.

El concepto siempre estuvo muy claro: querían un lugar surfista, informal, donde sus clientes pudieran vestir sencillo, en donde nadie fumara y cuya comida sea saludable. “Que se sientan como que estuvieran en la playa, dentro de la ciudad”, resume.

Con el tiempo fueron incluyendo hamburguesas, cocteles, ensaladas y otras variedades de sándwiches. Para Calderón, su éxito es el resultado de la combinación de varios elementos que gustaron al público y que han hecho que actualmente los locales los visiten extranjeros y personas de otros lugares del país. “El sándwich que te comes en Frutabar no te lo puedes comer en ninguna parte”.

 

 
 
 
 
 
Hamburguesas en Guayaquil

Pan, Carne, Queso y Ñam

 

Hamburguesa Guayaquil

 

Ocho Paradas Obligadas en Guayaquil

La ciudad cuenta con una variedad de locales que revolucionan la gastronomia ofreciendo sabores y tamaños para cada gusto. Este bocado siempre ha tenido protagonismo por su preparacion inmediata y por su bajo costo. Encuentre aqui una pequeña guia de los locales mas tradicionales en la venta de este sandwich.

- Las Carboneras

Este local se caracteriza por preparar la carne al carbon. Un valor agregado son los tipos de salsa que ofrece a sus clientes.

LA MAS PEDIDA:
La completa (pan, carne, lechuga, tomate, queso, huevo, tocino y salsa de chimichurri)
PRECIO: $3,20
HORARIO DE ATENCION:
Domingo - Miercoles de 18:00 a 00:00
Jueves - Viernes y Sabado 18:00 hasta las 02:00

 

- Mundo Burger

Posee un amplio menu de hamburguesas con sabores caracteristicos de diferentes partes del mundo.

LA MAS PEDIDA:
La jota (pan artesanal, salsa de queso, maduro frito, sal prieta, tocino, y carne)
PRECIO: $4,00
HORARIO DE ATENCION:
Lunes - Viernes de 13:00 a 23:00
Fines de Semana 13:00 a 00:00

- De Jama

Es un sitio con un buen ambiente y musica. Se destaca por sus hamburguesas gourmet.

LA MAS PEDIDA:
Portobello grill (pan, carne, queso, mozzarella, hongos y salsa blue cheese)
PRECIO: $6,80
HORARIO DE ATENCION:
Miercoles a Domingo de 19:00 a 24:00

- El Colorado

El punto fuerte de este negocio son sus hamburguesas con tocino, ingrediente que le da un gusto inigualable.

LA MAS PEDIDA:
La especial (pan, carne, huevo, lechuga y media libra de tocino)
PRECIO: $2,70
HORARIO DE ATENCION:
Domingo - Jueves a partir de las 17:00 hasta las 02:00
Viernes - Sabado de 17:00 hasta las 05:00

 

- El Capi

Se destaca por sus creativas e innovadoras formas de preparar las hamburguesas, las cuales estan incluidas en un extenso menu. Esto es lo que a los clientes los cautiva.

LA MAS PEDIDA:
La completa (pan, carne, queso, huevo y tocino)
PRECIO: $4,80
HORARIO DE ATENCION:
En la Francisco de Orellana y urdesa atienden las 24 horas todos los dias

 

- El Chino

Las ofrece libres de grasa, ya que la carne es hornada y no preparada a la plancha, como es tradicion.

LA MAS PEDIDA:
Con queso y huevo (pan, carne, lechuga, cebolla blanca, ajo, albahaca)
PRECIO: $4,00
HORARIO DE ATENCION:
Domingo - Miercoles de 08:00 hasta las 02:00
Jueves - Sabado de 08:00 a 05:00

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 

El encebollado, un rito urbano

 

Encebollado Guayaquil Ecuador

Yuca, cebolla, tomate y albacora son los ingredientes que la mayoría de los guayaquileños necesita cada mañana, antes de empezar su jornada laboral o después de una resaca, conocida popularmente como 'chuchaqui'.

El encebollado tiene un atributo energético, milagroso según dicen sus más fieles consumidores, porque quita el malestar que produce beber hasta tarde y no dormir bien. Este se debe a la combinación exacta de proteínas.

Comer este plato típico originario de la Costa es un rito urbano que forma parte del inconsciente colectivo de los ecuatorianos, que también lo llaman el 'levanta muertos'.

Lo podemos encontrar en cada esquina de la ciudad, en hoteles, picanterías, o en los famosos 'agachaditos'.

Los fines de semana, las calles aledañas a la picantería Angelito, ubicada en la 11ª y Francisco de Marcos, están copadas de vehículos y personas a pie, que vienen de distintos puntos de Guayaquil para sentarse y pedir el plato, que es asequible para todos los bolsillos. Cuesta entre 1 y 10 dólares, de acuerdo al lugar donde se lo coma.

Para seguir con el rito no puede faltar en la mesa una porción de pan, chifles, maíz tostado o canguil. Y al caldo se le puede agregar unas cuantas gotitas de aceite o ají casero, según el paladar del comensal.

A los clientes que no se quedan en el local y prefieren comer en casa, Angelito les sirve en tarrinas plásticas, y en fundas, a los que no les alcanza el dinero para pagar el recipiente.

En el Pez Azul, situado en la Alborada, la familiaridad de algunos consumidores es tal, que llevan a sus perros a disfrutar del desayuno hecho a base de albacora.

La popularidad del encebollado se extendió hasta las redes sociales como Twitter y Facebook. Les comparto algunos tuits escritos esta semana sobre las bondades del plato.

 

Tomado del Diario El Expreso

 
 
 
 
 

En el centro se desayuna desde pan hasta encocado

El sol mañanero se refleja en los cristales de uno de los costados del edificio La Previsora y pega, a cinco cuadras de ahí, en el rostro del oficial de la CTE, Carlos Campuzano, quien a las 06:30 organiza al grupo de cadetes que posteriormente se harán cargo de ordenar el tránsito en las calles del centro de Guayaquil.

Es una mañana de viernes y a esa hora es poco el flujo de personas en una avenida en la que, 90 minutos después, el movimiento de individuos y vehículos será una vorágine.

La imagen de puertas cerradas se repite de una cuadra a la otra, hasta más allá de donde alcanza la vista. En el centro, los primeros locales comerciales abren a las 08:00. En los que están abiertos, el movimiento que se evidencia es de mesas ordenadas por empleados, trapos húmedos con los que se friegan los pisos y cuchillos que cortan legumbres.

- ¿Tiene desayunos?

- Sí, pero en media hora.

Es el local de El Tenedor de Oro, en el número 3145 de Boyacá, entre 9 de Octubre y P. Icaza, donde Carmen García, organiza los cubiertos. Lo que sí está dispuesto es un menú de cuatro combos, de 2,30 a 4 dólares.

La diferencia en el precio la establece si el café se lo sirve acompañado con un bolón de verde y huevo frito o un bistec de carne sobre un plato de moros de lentejas o frejoles.

- ¿Qué más venden ustedes?

- El combo que trae el bolón de verde con chicharrón.

A dos cuadras de ahí (Boyacá y Vélez), la Panadería Nacional acaba de abrir y los empleados colocan los panes, recién salidos del horno, que se ofertarán durante el día. En una de las pancartas de colores e imágenes vivas se lee: desayuno continental (café, pan tostado, jugo), por 2 dólares.

Junto, aparecen como opciones del día las especialidades de la casa: pizza y hamburguesas.

- ¿Tienen buena demanda los desayunos?

- Si es un buen día, vendemos cuatro. ¿Se imagina cómo es un día malo? Lo que más pide la gente para desayunar son las pizzas y las hamburguesas, acompañadas con colas.

A las 07:00 han abierto tres locales más entre Lorenzo de Garaycoa y Malecón, y el tránsito de personas se intensifica. A esa hora aún se observa a uno de los 13 vendedores que por 50 centavos ofrece un vaso con agua aromática o chocolate en agua acompañado de un pan untado con margarina barata.

Nosotros le vendemos a los guachimanes", dice Jorge Chiluiza, quien visita a sus clientes a las puertas de empresas, bancos y almacenes de electrodomésticos.

Una oferta saturada. Las opciones de la primera comida del día bien puesta, en el centro de la ciudad, en un cuadrante de 79 manzanas, entre las calles Boyacá y Malecón, y de 10 de Agosto a Luis Urdaneta, tienen una línea muy marcada entre las cafeterías de los grandes hoteles y los locales ubicados en calles principales.

Bajo las cubiertas del lujo de los hoteles cinco estrellas, las alternativas de un desayuno americano y continental tienen una buena demanda. También la del tipo bufé.

Pero fuera de estos, el menú se muestra variopinto. Es el reino de lo diverso.

En la esquina de Pedro Carbo 109 y Roca, Daniel Corozo Alarcón abre un abanico de posibilidades cuando comienza a atender en su local cuyo nombre es 'Aquí es Corozo'.

Ahí está demás preguntar si hay desayunos. Este esmeraldeño, quien se inició con un canasto con bollos de pescado, entre los peatones y oficinistas que recorrían las calles Elizalde y Pichincha, tiene ganada la fama de preparar el mejor encocado de la ciudad.

¿Encocado a esa hora? Quienes llegan al lugar, tienen una oferta de 26 platos de ese tipo. La base es el coco, pero lo que varía es la carne. Los hay desde el de pescado hasta el de cangrejo, pasando por la guanta, el venado, la gallina... El más barato está por los 4 dólares, mientras que el de más costo anda por los 8.

En la esquina opuesta, Amador's, ofrece sus famosas guatitas y cazuelas. Hacia el lado este, por el lado de Panamá, Maggy Gómez, vende cada día hasta 50 platos de encebollado y 30 de guatita, en su local 'La Barca Azul'.

"También vendemos desayunos", dice Maggy, pero de estos -café, tostadas y jugo- se consumen cada día apenas uno o tres.

Por el lado de Víctor Manuel Rendón y Baquerizo Moreno, Carlos Sánchez atiende a personas que van de paso, en carros, o caminando, en su local de 'El Palacio de la Chuleta'.

"Ofertamos café, pero casi nadie lo busca, la mayoría pide bolón o tortilla de verde para llevar". Al día, dice Sánchez, sus clientes consumen hasta 50 bolones y otras tantas tortillas.

A pocos metros, en 'Delicious Express' se sirven de 20 a 30 desayunos cada mañana. La especialidad es el calentado. Un plato de moros de lenteja o frejoles salpicados en mantequilla y queso, por 1,40 dólares.

"La demanda es buena. Todas nuestras mañanas son de llenos completos, como en el Monumental cuando juega Barcelona", dice Édison Parra, mesero del restaurante que ocupa dos locales en la planta baja y otro en la parte alta.

Si los de La Palma, en Escobedo y Vélez, son una tradición, igual sucede con los que prepara desde 1974 Genoveva Moreno, en el número 635 de la calle 10 de Agosto.

En 'El Completo Sabrosón' se ofrece una tortilla de verde dorada a golpecitos en una gran paila, con un huevo frito sobre una carne al jugo, además de una tasa de café pasado, todo por 2,50 dólares.

Puede que a las seis de la mañana el centro se asemeja a un pueblo fantasma, pero en algunos de los cientos de locales cerrados, muchas personas se afanan en preparar platos con sabores y aromas que a los guayaquileños provocan. RGS

Ruta de los sabores

1. A centavos: Un grupo de personas rodea a un vendedor de agua aromática.

2. Coco bar: Los desayunos en el local de Pedro Carbo 112, son de cuatro tipos. Desde el clásico de bolón de verde hasta el light. Este último es el de menos demanda.

3. 07:00: Luis Alfredo González traslada hacia uno de los restaurantes del centro uno de los ingredientes básicos del desayuno: el plátano. Otros más van en el saco.

 

Tomado del Diario El Expreso

 
 
 

La oferta de almuerzos crece

 

Llevan cerca de un año trabajando en la sede de Toyocosta situada en el kilómetro 3,5 de la avenida Carlos Julio Arosemena, norte de Guayaquil. A las 13:00 la empresa les da una hora para almorzar. Por eso a diario, Carmen Torres, Gladys Farfán y Arturo Cantos caminan hasta la ciudadela Miraflores, situada frente a su lugar de trabajo, en busca del almuerzo en uno de los restaurantes.

Su sueldo no les alcanza para comer todos los días un plato a la carta, cuyo costo oscila entre $ 4 y $ 10, dependiendo del establecimiento. Debido a ello, los tres amigos van al restaurante Guayacali, que hace dos meses abrió sus puertas en la Avenida Principal y la calle Tercera, de Miraflores, donde además de una fusión de comida colombiana y guayaquileña, venden menú ejecutivo desde las 12:00 hasta las 15:00.

"Por esta zona han aumentado los restaurantes y casi todos ofrecen almuerzos. Nosotros buscamos algo que ya esté preparado y nos sirvan rápido", comenta Arturo mientras degusta un pescado apanado y una sopa de lenteja. El menú es sencillo y económico (cuesta $ 2,25) pero no por eso de menos calidad que una bandeja paisa o un seco de pollo.

Esta alternativa se ha generalizado en Guayaquil, donde hay registrados 2.988 restaurantes, según el Ministerio de Turismo (ver gráfico). No importa que sean de primera o cuarta categoría. Sus propietarios han encontrado así una forma de aumentar sus ventas, en una época en que los empleados tienen cada vez menos tiempo para almorzar.

Los negocios. En el caso del restaurante Carnero, en Las Monjas y Circunvalación (Urdesa Central), su especialidad son las carnes. Aunque es de ambiente lujoso, los precios de platos a la carta son más económicos (oscilan entre 8 y 12 dólares) en comparación a otros restaurantes de la zona. Y está el bufé ejecutivo por $ 4,99 más IVA (queda en $ 6,09). Son tres cortes de carne, sopa del día, ensaladas ilimitadas y jugo.

"Decidimos ofrecer este plato porque estamos en pleno centro de Urdesa. Hay muchas empresas y oficinas. Los empleados buscan un sitio tranquilo para almorzar, que no esté lejos de su trabajo", señala Óscar Arévalo, administrador del lugar. "Lo vendemos de 12:00 a 15:00 y a diario recibimos entre 70 y 80 personas en este horario". Abren de nuevo a las 18:30 hasta las 22:00, lapso en el que llega otro tipo de clientes: parejas, familias o hasta los mismos empleados de oficinas, pero ya con más tiempo para relajarse.

Según Arévalo, a la gente le ha gustado la opción del bufé ejecutivo porque no tiene que ir a un lugar lejano para probar algo bueno y barato. "Aquí están cerca de la oficina".

Ana Zambrano Carpio y Lucy de Conde trabajan en una importadora de Urdesa. Todos los días almuerzan junto a Blanca Intriago, de una empresa fabricante de piscinas, en el restaurante Los Cántaros, situado en Víctor Emilio Estrada y Las Monjas. En el lugar se vendía antes comida peruana, pero hace cerca de un año, cuando fue comprado por Víctor Andrés Yela Pérez y su familia, se cambió la oferta a comida típica ecuatoriana, con almuerzos al mediodía. En pocos días el lugar cambiará de nombre y se llamará La Barcarola.

Aquí un plato a la carta oscila entre $ 4 y $ 6, mientras que el almuerzo cuesta $ 2 (a domicilio son 2,50 dólares). Según Yela, entre las 12:00 y 15:00, cuando venden el menú ejecutivo, atienden a unos 100 clientes. De la venta del día, entre el 30% y el 50% corresponde a este rubro. "Facturamos unos $ 400 diarios y a veces son $ 150 de la venta de almuerzos".

Reconoce que mucha gente busca, además de la economía, la sazón casera, pues está cansada de las hamburguesas y otras comidas rápidas. "Cocinamos sin mucho condimento, con poca grasa, es comida sana".

Además, estos menús caseros permiten sacar más ganancias a los productos que compra cada tres días para cocinar. "Para hacer preparar 150 almuerzos me gasto unos 130 dólares. Hay artículos que están caros, como el arroz. Pero cuando uno compra al por mayor le sale más barato", dice. Igual ocurre en otros restaurantes,

Didier Pineda, administrador de Guayacali, afirma que desde el principio se pensó en los almuerzos porque Miraflores es una zona empresarial y al mediodía hay bastante público de oficinas. "Vendemos entre 70 y 100 de estos platos al día". La demanda ha llevado a que en la avenida principal se cuenten al menos 10 restaurantes con esta oferta.

Lo mismo sucede en zonas de oficinas, como la Kennedy Norte, Vernaza Norte, La Garzota o vía a Samborondón; y en el sur en ciudadelas como los Esteros, entre otras. En el centro y en inmediaciones a las universidades también son muchos los negocios de comida cuya oferta al mediodía incluye almuerzos.

Los menús ejecutivos también son un atractivo para los turistas que buscan opciones económicas. Jaime Macías y María Eugenia Moreira viven en Estados Unidos y llegaron a Guayaquil de visita. Aunque gustan de comer a la carta, al mediodía prefieren algo más hogareño. El pasado miércoles estaban en el restaurante Carnero. "Es un precio accesible", indicó el visitante.

 

Tomado del Diario Expreso