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Hoteles en General Villamil Playas

 

1.- Hotel Romanos - Hotel en Playas

Maravillosa infraestructura, lugar tranquilo con todos los servicios ideales para grupo y conferencias

Información:

Data de Playas Km 13 via Posorja

Movil: 0981299863 - 0981299864

www.hotelromanos.com

 

2.- Hotel Sinfonia del mar - Hotel Playas

Frente al mar habitaciones con espectacular vista con piscina y todos los servicios.

Informacion:

Ab. Chancleta

Movil: 0999434218

 

3.- Hotel Castillo de Arena- Hotel en Playas General Villamil

En Villamil Playas, el Hotel Castillo de Arena le da la bienvenida. Usted podrá disfrutar de la caída del sol, un amanecer tranquilo, tardes llenas de diversión, con el encanto del segundo mejor clima del mundo.

Informacion:

Playas - Ecuador Malecón sector El Estero

 

 

Si desea la informacion exclusiva de su Hotel en esta pagina con fotos y textos llamar 0999616161

 
 
 
 

Un ‘Paraíso’ que ofrece a turistas olas y serenidad

 

Playas Ecuador

 

Es conocida como playa ideal para surfistas, por sus grandes olas y por acoger a pocos bañistas. Se trata de Puerto Engabao, una comuna que vive de la pesca y se ubica a 20 kilómetros al noreste del cantón Playas.

Este balneario, que se destaca por un acantilado desde donde se luce, imponente, un faro, está listo para recibir a sus visitantes para los próximos feriados de Navidad y Año Nuevo.

Además, la fuerte presencia de los “cazaolas” ha impulsado la productividad en los habitantes, pues 18 de ellos han convertido sus viviendas en hospederías comunitarias, para alojar a visitantes por $ 7 la noche.

Martha Pineda es propietaria de la hospedería comunitaria Casa Surf. En lo que va del año ha albergado a un promedio de 50 turistas, la mayoría extranjeros y surfistas. “A veces se quedan una semana, una noche, hasta quince días”, relata.

Ahí, el lunes pasado se preparaba un suizo para “domar” las olas, ese deporte característico del sitio que también lo cumplía la brasileña Chiemi Hatano.

“La playa está muy guapa y la zona es tranquila. Ya he ido a otras playas de Ecuador, como Montañita, pero prefiero acá porque no hay tanta gente y además el clima está muy agradable”, destaca la extranjera.

Pero, además de sus olas, Puerto Engabao también atrae por su comida, elaborada con mariscos frescos, “del mar a la mesa”, como dice Jeanella García, trabajadora de la única marisquería a orillas del mar. En el menú constan platos como el arroz con concha a $ 6, arroz marinero a $ 8, corvina a $ 6 y langostinos a $ 7.

“Del mar, los pescadores sacan camarones, langostinos, (pescados) robalo y corvina, todo fresco, no como en otros lugares que los obtienen de las camaroneras”, dice García.

Para Cecilia Flor, quiteña de 67 años, se ha convertido en una tradición visitar este balneario antes de las fiestas de Navidad. “Vine de Quito hoy (lunes), llegué a Guayaquil y me vine directo a Puerto Engabao, así de rápido. Me gusta por la paz”, expresa la mujer.

A tres kilómetros de este puerto está la comuna Engabao, un pueblo que parece perdido en el tiempo, con casas mixtas, calles de tierra y cerdos caminando por el centro. Eso no le resta tener su atractivo: la playa Paraíso. Ahí, Cenet Borja, portovejense dueña del restaurante Sabor Manabita, recibe a decenas de bañistas cada día.

“La gente viene más en familia porque acá no se repleta como en otras playas y se pasa tranquilo”, dice esta vendedora de corvina frita ($ 2,50) y cebiches de pescado y mixtos, cuyos costos van de $ 5 a $ 6.

A unos 15 km, ya rumbo a Playas, y en un camino polvoriento, están otros balnearios, El Pelado y El Faro. Este último ha sido intervenido para atraer al turismo, como una especie de complejo vacacional. “Es una playa superlimpia y agua transparente”, destaca Miguel Zambrano, turista guayaquileño.

 

Tomado del Diario El Universo

 

 

 

 

 

Playas es un paraíso... ¿Por qué no despega?

 

Playas Ecuador

 

Una nueva temporada playera llega a su fin y los habitantes de General Villamil, Playas para los amigos, siguen sin encontrar los beneficios que supuestamente les corresponden por el hecho de haberse convertido en el único balneario de la provincia del Guayas.

Muchas expectativas hubo hace cinco años, cuando se conformó la nueva provincia de Santa Elena. Atacados por una repentina susceptibilidad chauvinista, los guayaquileños decidieron entonces dar las espaldas a Salinas y vacacionar en la única playa que les quedaba. Hasta Marián Sabaté transmitió su programa desde ahí. Pero eso no duró más de una temporada y hoy Playas ha vuelto a su rutina de siempre, que es la de un constante desencuentro entre las autoridades, los poderes públicos, los inversionistas privados y el pueblo.

No es que unos y otros no hayan invertido en Playas desde entonces. Pero, salvo la carretera que construyó el prefecto Nicolás Lapentti y que conecta el pueblo con la vía a la costa a la altura de Progreso, el resto de la infraestructura levantada no parece tener demasiada utilidad.

El malecón que comenzó Lapentti y concluyó Jimmy Jairala es una fenomenal vía de seis carriles que terminó convertida en parqueadero y por la cual, fuera de temporada, no pasa un alma. Tampoco se usan demasiado los grandes patios de comida de Jairala, ocho en total, con un atractivo diseño de domo circular, ubicados entre el malecón y la playa. Solo abren, unos sí y otros no, en días feriados, y funcionan a medio gas.

Semiabandonado luce, de igual forma, el gran edificio de departamentos que construyó Omar Quintana e inauguró con bombos y platillos en abril de 2008. La actriz Bo Derek, primera condómina del inmueble (llamado graciosamente O'mar) no ha vuelto a aparecer por el pueblo y eso lo puede entender cualquiera que conozca sus estándares de vida. Porque ¿puede alguien imaginar a Bo Derek almorzando en el patio de las ostras?

Da la impresión de que todas las obras que se construyen en este lugar son de relumbrón y se integran poco y mal a la dinámica de los habitantes y de los turistas. Mientras tanto, las obras esenciales (desde la salubridad hasta la pavimentación de las calles) continúan aplazándose.

Es una lástima porque Playas es un lugar extraordinario. Mucho más cercana a Guayaquil que Salinas, tiene también muchos más atractivos naturales, los suficientes como para convertirse en el mayor imán turístico de la provincia.

Tiene, para empezar, 14 kilómetros de playa, una dimensión que garantiza espacios para todo el mundo: para los surfistas, que encontrarán el mar de aquí más atractivo que el de la Península; para los farristas, que se acomodan al borde de la playa con los parlantes del auto a todo volumen; para los que buscan tranquilidad y silencio, que tienen en el sector de El Arenal, lejos de los anteriores, el lugar ideal para contemplar los atardeceres perfectos que ofrece el cielo de General Villamil, el más despejado de la costa ecuatoriana.

Porque Playas tiene, y esta es una consigna que sus habitantes llevan a flor de labios, "el segundo mejor clima del mundo". Suena como una muletilla engañosa, pero parece ser cierto: lo estableció la Unesco en 1987, tras doce meses consecutivos de pruebas climáticas (el mejor está en Australia).

Hay también aquí una gastronomía nada desdeñable, con una auténtica especialidad local que no se encuentra en ninguna otra playa: la ostra gratinada. El molusco, que en esta zona es especialmente grande, se adereza con orégano y mostaza, se pone a asar a la brasa sobre su misma concha y se acompaña con arroz.

Por si esto no fuera suficiente, a poca distancia del pueblo, en el estero de Data de Villamil, hay una paradisíaca ruta acuática entre los manglares, paseo inmejorable para los observadores de aves. Hay garzas reales, fragatas, sarapitos, patos... Y un poco más lejos, Posorja, punto de partida hacia la isla Puná y puerta del golfo de Guayaquil con todos sus inexplorados atractivos.

Playas podría ser el centro turístico de toda esta riqueza extraordinaria, pero sus habitantes parecen no contar más que con su iniciativa y sus recursos para lograrlo. Y eso no basta.

Los paseos acuáticos desaparecerían si no fuera por la voluntad de un puñado de vecinos de Data de Villamil que son dueños de una canoa, pero no disponen ni siquiera de un muelle decente. Por lo demás, nueve de cada diez visitantes ignoran que el manglar está ahí a la vuelta y que se puede visitar.

El sector de El Arenal sería una playa inhóspita si no fuera por la iniciativa de unos pocos pescadores que han levantado cabañas de caña techadas con hojas de palma donde cuelgan hamacas y ofrecen pescado frito, ostras, ceviches.

El malecón, después de tanto gasto, sería un desierto si no fuera por los artesanos y vendedores de ropa y chucherías que levantan sus carpas a un costado de la vía, como vienen haciendo por años. Aunque protagonizan la única actividad importante de por aquí, no se construyó para ellos ningún mobiliario urbano. El que se hizo no se relaciona con nada y está en franco deterioro.

El verdadero movimiento y la vida nocturna de Playas sigue donde estuvo siempre: a una cuadra de distancia, en la calle Jaime Roldós. Aquí, las discotecas se acomodan bulliciosas una tras otra y el olor de la carne asada se confunde con el de las empanadas, otra especialidad culinaria del cantón. Pero mientras en el malecón, donde nada ocurre, las autoridades ocuparon la mayor cantidad de asfalto de la historia de Playas, aquí, donde cada noche hay fiesta e interminables colas de vehículos, la calle con sus cráteres configura un auténtico paisaje lunar.

La gastronomía florece no en los patios de comida de la Prefectura, tan grandes y vistosos, sino en el centro del pueblo, en los comedores populares donde las autoridades municipales no se han preocupado ni por adecentar los baños.

El problema es que el centro del pueblo, en general, es insalubre y caótico, con veredas tomadas por los kikuyos o simplemente inexistentes, y quebradas de aguas insalubres y malolientes a muy poca distancia de los restaurantes atiborrados de gente. Quienes pasaron en Playas este 24 de mayo, último feriado de la temporada, pudieron comprobar que el mal estado de las calles y los problemas de salubridad están alcanzando un nivel crítico bajo la administración del alcalde Michel Achi.

En febrero del año pasado, cuando se propuso la revocatoria del alcalde, el propio presidente Rafael Correa viajó a Playas para salvarlo. En un acto de masas montado en la ciudadela Guayaquil, el barrio más pobre del cantón, lo abrazó, lo llamó amigo, le ofreció recursos y prometió un futuro luminoso para el pueblo, que pronto se convertiría, dijo, en una potencia turística mundial. Quince meses después nada se ha cumplido, las condiciones que llevaron a plantear la revocatoria del alcalde se han agravado y Playas no termina de arrancar ni como potencia turística provincial. No es por falta de condiciones. Es por falta de políticas.

"Mucho más cercana a Guayaquil que Salinas, tiene también muchos más atractivos naturales, los suficientes como para convertirse en el mayor imán turístico de la provincia".

 

Tomado del Diario El Expreso

 

 

 

 

La tarde en que Playas creyó que de verdad llegaba el fin del mundo

 

 

Una hilera de peces muertos, de al menos un metro y medio de ancho y 3 km de largo, apareció el pasado sábado en la playa, a la altura del km 2 de la vía a Data de Villamil, en el cantón Playas, provincia del Guayas.

El suceso asustó a una parte de habitantes y turistas que lo relacionaron con el inicio del fin del mundo, de acuerdo con un mensaje ampliamente difundido de Harold Camping, un predicador de California, EE.UU., que asegura que el sábado coincidió con los 7.000 años del Diluvio universal.

No obstante, los más escépticos atribuyeron el hecho a algún tipo de contaminación o inconveniente surgido en la labor de los pescadores. Esta última presunción se confirmó ayer cuando pescadores explicaron que la noche del viernes, a 300 metros de la orilla del mar, se rompió una red de pesca artesanal con la que trabajaban.


Aunque aclararon que el mismo día gran cantidad de peces llegaba de alta mar en estado de descomposición, posiblemente arrojados por algún barco chinchorrero (pesqueros grandes). Los peces muertos eran los conocidos como chuecos.


Ítalo Omar Yagual Cruz, dueño de la red con la que trabajaba ese día junto a nueve personas, dijo que la cantidad de especies que perdieron por la rotura no cubre los 3 km de playa, ya que ellos recopilan unas 300 gavetas que cubrirían unos 50 metros de playa y que el resto viene de alta mar porque los barcos grandes botan el chueco porque está en veda.


“Eran las 14:00 del sábado cuando decenas de peces muertos empezaron a llegar con el vaivén de las olas, formando una franja color plata que se fue ensanchando con el paso de las horas. Al caer la tarde, un majestuoso atardecer contrastó con la lúgubre escena donde yacían miles de peces”, comentó María Belén López, propietaria de la hospedería La Posada del Sueco, ubicada en el sector.


Señaló que ante la presencia de tantas especies muertas, hubo gente asustada que relacionó el suceso con el fin del mundo, como buscando una explicación a lo que observaba, pero que nadie salió corriendo.


Una de ellas fue la turista Rocío Lucas. “No es normal que mueran tantos peces sin justificación alguna. Creo que el fin llega”, comentó.


Andrés Arzube, otro visitante, comenzó a creer lo mismo. “El ambiente se llenó de malos olores y el panorama se puso triste y gris. Yo recé por mis hijos y lo peor que podía esperar era un tsunami, porque la Biblia dice que el mundo se perderá por las guerras y los desastres”, dijo.


López contó que un joven que llegó a Playas a tomar fotografías empezó a sentir recelo de permanecer en el lugar, aunque otros hicieron caso omiso a la advertencia “apocalíptica” y consideraron este hecho como una afrenta a la naturaleza.


Afirmó que al igual que su esposo, Bjgrn Zwicker, se sintió impactada por la escena y ambos pensaron que era por alguna contaminación, pero aclaró que no creyeron que se trataba del fin del mundo.


Por su parte, Enrique Cruz, presidente de la Asociación de Servidores Turísticos, dijo que algunos turistas sintieron temor, pero no fueron todos. .


En cambio, para Gean Franco Piombo, del hotel Ana, sector donde se vararon los peces, el suceso pasó inadvertido. “No me he enterado de nada. Tampoco mis huéspedes me han comentado. Fue una especie de psicosis colectiva, nada más”, expuso.


Mientras, Enrique Cruz, como representante de los servidores turísticos, exigió a las autoridades “mayor control en este tipo de pesca ilegal de algunos pescadores artesanales, que ahora han provocado esta alarma. Según la Biblia, ni los ángeles del cielo saben cuándo se va a terminar el mundo”.


Ayer hasta el mediodía el Departamento de Desechos Sólidos del Municipio recogía los peces en la playa; otra parte se la había llevado la marea. Ninguna autoridad se pronunció sobre este suceso.

 

Tomado del Diario El Universo